Y añado yo:
Pues somos unos seres imperfectos maravillosos
Unos sabios terriblemente equivocados
Y unos héroes asustados como niños.
Pues mira, si. Me gustó tanto, tanto, tanto Pórtico, que me abalanché (nuevo vocablo en primicia creado por una amiga) sobre todo lo que vi de Frederik Pohl en la biblioteca más cercana, que evidentemente no incluye ningún volumen de la saga de los Heechee. Esta novela tiene algunos guiños divertidos y originales, lo de imaginar realidades alternativas tiene mucho juego, y este escritor es un poco irónico y ácido en algunos momentos, cosa que me gusta. Pero la verdad es que, no se muy bien por qué, en algunos momentos se me ha hecho un poco pesado, e incluso he pensado en dejarlo más de una vez. Quizá me ha faltado que ahondara un poco más en todas esas posibilidades paralelas sobre la situación mundial. Es como si me hubiera dejado con la miel en los labios. Pero al final lo he terminado y es un poco como la India, cuando echas la vista atrás piensas: puesmiratú, no ha estado mal la cosa!
Ganadora del premio Edmond Hamilton Leigh Brackett Memorial 1981. Orson al fin cantó. No puedo evitar imaginar que esta es una de sus obras más autobiográficas que he leído. Seguro. Me apasionó su capacidad de expresar un universo tan extraño y difícil de definir como es el de las emociones. Otro niño apartado de su hogar, con una madurez que supera a la de los adultos que le rodean, capaz de enfrentarse a las situaciones más traumáticas manteniendo su salud mental apenas intacta. Diana, canasta, gol, diez puntos de nuevo, maestro. (no parezco fan suya, no?).
Soy aficionada a la literatura de ciencia ficción, sobre todo porque me apasionan los estudios sociológicos que en ella se ensayan. He recordado especialmente a Trantor, planeta capital de un imperio intergaláctico, condenado
Esta mañana, tomando el desayuno, me he
En cambio, mi idea de “todo fluye” era bastante vaga. Algo entre “be water my friend” y no acumular pertenencias. Como un rollo Feng Shui de movimiento perpetuo en el que los objetos materiales, las emociones y el Karma circularían libremente entre la humanidad.En una ocasión un hombre vino a Buda y le escupió la cara. Sus discípulos, por supuesto estaban enfurecidos.
Ananda el discípulo más cercano, dirigiéndose a Buda dijo: ¡Esto pasa de la raya! Y estaba rojo de ira y prosiguió: ¡Dame permiso! ¡Para que le enseñe a éste hombre lo que acaba de hacer!
Buda se limpió la cara y dijo al hombre: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Has creado, una situación, un contexto, en el que he podido comprobar sí todavía puede invadirme la irá o no, y no puede, y te estoy tremendamente agradecido, y también has creado un contexto para mis discípulos, principalmente para Ananda mi discípulo más cercano.
Esto le permite ver que todavía puede invadirle la irá ¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! Y siempre estás invitado a venir. Por favor, siempre que sientas el imperioso deseo de escupirle a alguien puedes venir con nosotros.
Fue una conmoción tal para aquel hombre… No podía dar crédito a sus oídos, no podía creer lo que estaba sucediendo, había venido a provocar la irá de Buda, y había fracasado.
Aquella noche no pudo dormir, estuvo dando vueltas en la cama, los pensamientos le perseguían continuamente: El escupir a Buda, una de las cosas más insultantes, y que el Buda permaneciese tan sereno tan en calma como lo había estado antes, como sí no hubiese pasado nada… El que Buda se limpiase la cara y dijera: “GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, cuando sientas ganas de escupir a alguien, por favor ven a nosotros”, se acordaba una y otra vez …
Aquella cara tranquila, serena, aquellos ojos compasivos, y cuando Buda le dio las gracias, no fue una formalidad le estaba verdaderamente agradecido, todo su ser, le decía que estaba agradecido, Buda desprendía una atmósfera de agradecimiento.
A la mañana siguiente muy temprano, volvió precipitado, se postró a los pies de Buda y dijo: Por favor perdóname no he podido dormir en toda la noche.
Buda respondió, no tiene la menor importancia, no pidas perdón por algo que ya no tiene existencia. ¡Ha pasado tanta agua por el río Ganges! Mira ¡Discurre tanta agua a cada momento! Han pasado 24 horas, por qué cargas con algo que ya no existe, ¡no pienses más en ello!
Y además, yo no te puedo perdonar, porque en primer lugar nunca llegue a enojarme contigo, si me hubiera enojado te podría perdonar, guarda la experiencia y aprende profundamente de estos hechos y del agradecimiento.